Susie Gadea


Lima, Peru, 1953

La obra de Susie Gadea es una exploración de las sutilezas del color, de su capacidad para capturar las propiedades físicas y metafísicas de la luz y la energía, y del modo como éstas influencian nuestro estado anímico.

Su proceso creativo es intuitivo y espontáneo, combina lo lúdico y lo contemplativo como forma de alejarse de lo que considera las limitaciones de lo racional. Trabaja sin bocetos previos, permitiendo que sus sensaciones internas guíen su mano y se expresen en el lenguaje de los sueños.

Graduada en diseño gráfico en Australia, durante dos décadas se dedicó con éxito a la comunicación visual al frente de su estudio de diseño en la República Dominicana. A finales de los años 90, tras obtener un grado en psicología y luego de una intensa búsqueda interior finalmente abraza su auténtica pasión y da un giro radical a su vida para dedicarse en cuerpo y alma al arte. Unos años después, se radica en España a fin de ampliar sus horizontes creativos.

Ha expuesto sus obras individual o colectivamente en centros culturales, galerías o museos de cuatro continentes: Madrid, Barcelona, Valencia, Huesca y Granada (España), Roma (Italia), Bruselas, Liege, Nivelles y Turnai (Bélgica), Amersfoort, Doetinchem y Zeddam (Holanda), Atenas (Grecia), Ciudad de Luxemburgo (Luxemburgo), Shanghai (China), Brisbane (Australia), Santo Domingo y La Romana (República Dominicana).

Moldeada por una diversidad de experiencias de vida, busca compartir su visión optimista como un antídoto a los miedos absurdos que dividen al ser humano y le roban la libertad.

ENTRE GRILLOS Y SUEÑOS, SUSIE JUEGA

Y juega con trazos que inventa, que inventan formas, combinando cartografías y coreografías cromáticas misteriosas; colores vivos, claros, que componen un alfabeto de ideas y sensaciones. Susie se busca, dialogando con los grillos y los sueños para hacer un mundo, que es suyo y que quiere contagiar a otros. Un orbe enigmático alimentado de energía difusa. Esto bastaría para identificar el nuevo trabajo plástico de Susie Gadea. Pero, lo breve y sincero siempre produce desconfianza, pareciera que la incidencia determina y atesora el análisis, cuando de sólito la prolijidad enturbia la claridad o la dispersa. Trataré de añadir otros escolios, emociones y sucesos.
Cuando digo que Susie habla con los grillos, no es una metáfora. El grillo es un ortóptero de hábitos nocturnos, que canta triscando sus élitros y que sólo lo hace para enamorar; vive en una madriguera que se prepara, dejando la puerta limpia, ya que es el territorio de su canto. Cuenta Susie que, en el parterre del ventanal de su taller había un grillo, que se alegraba y le cantaba cuando entraba en casa y que a la vuelta de sus viajes le evidenciaba su alborozo con melodiosos cri-cri y que un día se fue a recorrer más vastos espacios. Por eso titula una de sus obras, Érase un grillo que se fue al llegar la primavera… un fondo verdeoliva orientado por una mancha de oro, con elementos, que narran el quimérico vuelo del insecto.
Sin dejar de ser abstracta, ni impresionista, ni colorista, la pintora peruana, residente en Madrid, ha dado un giro a su pintura, que se apoya en un lenguaje heterogéneo, que va fijando sus sueños sin dueño, y “el color como expresión de energía no visible”, matiza. Busca los sonidos del color y el lugar exacto donde crecen o resuenan en nuestro cuerpo. Es complicado definir aquello que representa, porque no son figuras definidas, sino acumulaciones e imbricaciones que dan cuerpo a la presencia, a la latencia de la pintura.
Bajo el rubro de “Sorprender al juego”, conjunta una serie de acrílicos sobre lienzo y dibujos con tintas sobre papel, que aglutinan una imagen diferente de su hacer. Antes, su obra era más desnuda, más sencilla. Ahora, sin dejar de ser diáfana, se ha complicado, se ha barroquizado con elementos surrealizantes, que revolotean algunos de los títulos de sus cuadros: Bajo la superficie, su obra más cumplida; De oruga a mariposa, Inocencia, Antídoto a la gravedad, Juego de energías, Érase un grillo….
En 1923, fue premiado en Argentina, El grillo, un poemario, entre la ternura y el humor, que hizo famoso a Conrado Nalé Roxlo, que también escribió teatro, novela y maravillosos textos de fantasía y hadas para niños. Sus otros libros de versos se titulan: Claro desvelo y De otro cielo. Cualquiera de ellos valdría para referir esta pintura actual con la que se reta Susie Gadea, entre desvelos lúdicos y pensamientos serios, donde reflexiona sobre el futuro, que flota ante nosotros como una hoja que cae planeando de un árbol, engañándonos acerca de su ubicación.
Ella cree que “el color es curativo”. No es la primera defensora de esta teoría. Marañón creía en la curación por la palabra y ejercía una medicina en consecuencia. A mí no me convencen las tendencias que defiende el poder terapéutico del arte, pero es probable que en algunas personas pueda ser benefactor. Me interesa el arte que me sorprende, que alienta la emoción a través de su misterio y de su magia; el arte que anchura la vida, que te invita a sentir territorios que la razón no contempla.
Susie Gadea estudió en el Brisbane School of Art de Australia, radicándose en 1978 en la República Dominicana, donde trabajó como consultora en diseño gráfico y comunicación. Después, profundizó en metafísica y se licenció en Psicología en 1999. Realizó su primera individual con repercusión, en 2001, en el Centro Cultural Rodrigo de Bastidas, de Santo Domingo, promovida por la Secretaria de Estado de Cultura de este país querido y acogedor. Esta muestra generó una extensa bibliografía, escribiendo sobre ella: Amable López Meléndez, Marianne de Tolentino, y Odalis G. Pérez, todos ellos miembros de la Asociación de Críticos de Santo Domingo y de AICA.
Amable López Meléndez, crítico representativo, escribía de la mencionada exposición: “En la simplicidad de la gramática plástica de Susie Gadea se advierte la convicción íntima de una personalidad creadora profundamente volcada hacia la espiritualidad y hacia la poesía –más templada, entusiasmada y atrevida que tibia–. En esta serie de obras de notable calidad intrínseca, asciende a un grado depurado en su afinamiento de la gestualidad, la materia y el color”.
En 2004, exhibe “La danza detrás de mis ojos”, en la galería de Altos de Chavón, República Dominicana, con una pintura muy sensual, lene, de connotaciones eróticas, en tonos apastelados, presentada por el crítico y artista Danilo de los Santos.
En su etapa posterior, desarrollada en España, los colores forman planos que articulan una expresión gestual, abstracta y expresionista, privilegiada por la vivacidad y limpieza de las cromías. Como muestra de este desarrollo están las obras que expuso en la Sala del Distrito de Retiro, con catálogo y texto introductorio de Manoli Ruiz, que resalta su deriva intelectual, cuya mención se hace imprescindible si queremos hacer un retrato referencial de la autora.
Pero el arte no es una ciencia, ni es consecuencia del razonamiento lógico. El arte se asimila al pensamiento mágico y su polisemia, a esa sorpresa que nos asombra y nos engancha, sin poder explicarla, pero que es la que repiquetea en nuestro sentir. No se puede controlar el talento, cuyo destino es ir más allá, en un juego que sorprenda al juego. Georges Braque, para explicar este misterio, repetía: “lo que más me interesa de la pintura es aquello que no se puede explicar”.
En este nuevo giro de su temática y su lenguaje, auque Susie confiesa que “sigo persiguiendo lo mismo”, hay una madurez y un atrevimiento que antes no existía. Un resultado, que pellizca y que incita a preguntarse, que la descubre al tiempo que nos presenta una realidad que abre ventanas a un firmamento hasta ahora oculto.
No se traiciona Gadea en su tradición personal, en su andadura, en su investigación plástica, pero hay motivos para la alegría y para el goce en esta nueva cosecha, toda ella firmada en 2012, tanto las pinturas como los dibujos, muy frescos y fluidos que aportan un sedimento a la dimensión de la propuesta. Obras, en gran parte en pequeños y medios formatos, que le conceden una intimidad y un halo de esencia. José María Eguren, el pionero poeta peruano en tantas cosas, ya apuntaba: “Nada significa en el arte la extensión”. Hay esencias de Eguren en esta pintura naturaleza.
La primera cuarteta del poema “El grillo”, lo remata así Conrado Nalé Roxlo: “Mi corazón eglógico y sencillo/se ha despertado grillo esta mañana”. ¿Casual o premonitorio? Así podemos definir esta pintura, como el corazón del poeta, eglógica, sencilla, clara, callada, órfica, sueños que construyen realidades, producto de un juego, simple juego que acaba sorprendido y sorprendiendo.

Tomás Paredes
Presidente Asosciación Española de Críticos de Arte

EXPO ITINERANTE 2013 BARCELONA – REUS

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